El sol estaba oculto en el cielo que dejaba de ser gris para transformarse en una negrura resplandecida por el incesante desfile de truenos y relámpagos. El paso del tiempo se convertía en otro adversario peligroso. En una hora, debía asistir al casamiento de mi único hermano como testigo de la boda. Sin embargo, estaba inmerso en una profunda depresión, preso del recuerdo, anhelando, al menos, olerla una vez más. Releyendo diariamente la carta para hallar el dato profético.
El viento acariciaba al auto balanceándolo de un lado hacia otro. La neblina anulaba la visión casi en su totalidad y las luces de las balizas, de los escasos autos que iban por delante, iluminaban la autopista. Caída la primera gota, el diluvio sería incontenible. Encendí la radio para evitar escucharme y otra vez la misma canción, ese auténtico bolero falaz. Y ahí estábamos, juntos, navegando por el Sena bajo otro cielo oscuro. Nos sentíamos dueños de París, los únicos dueños de esa fiesta.
Sonó la alerta del informativo. Una locutora desesperada, narraba la sudestada que azotaba al Río de la Plata y describía minuciosamente como las gotas se habían solidificado convirtiéndose en armas blancas que golpeaban, maltrataban y aboyaban todo lo que se le interpusiese. El viento resoplaba con fuerza y sus chillidos eran constantes, extremadamente agudos y sutilmente graves como lejanas voces de una multitud enfervorizada. Los árboles se derrumbaban como palos de bowling destruyendo construcciones de la ciudad. Decenas de calles quedaron clausuradas por troncos y ramas. Todo era tan oscuro como la Ciudad Gótica diseñada por Tim Burton. Los postes de electricidad devastados por el temporal habían generado incendios menores. La ciudad, silenciada.
Asumí la equivocación. Y la perseguí alocadamente durante días. La hallé durante el diluvio y empapados rogué por su perdón. Adoraba verla con su cabello suelto, mojado y pegado en su delicado, suave y hermoso rostro. El suplicio concluyó con el odio como sentencia definitiva.
Antes de arribar a mi hogar cayó la primer gota, miles de ellas, detrás. El estridente sonido de las mismas retumbaba sobre el vehículo e imposibilitaba seguir escuchando el informe radial. Ya era momento de descender del vehículo. Eludí, milagrosamente, las dos ventanas que impactaron contra el auto. El agua mojaba mis rodillas.
Llegué al hall. La correntada se llevaba algunos objetos, aunque aquella taza extranjera y algún plato se frenaron en mis piernas. Luego, escuché una explosión similar a las que indican la llegada de un nuevo año y de inmediato, se cortó la electricidad. Los perros, aterrorizados, rayaron y empujaron lo quedaba de puerta y velozmente se abalanzaron, provocándome una abrupta caída. Me repuse y observé que la salamandra rebalsada de agua y escupía las cenizas de la noche anterior. Entré en la habitación con la esperanza de rescatar parte de aquello. Ahí, la gotera de antaño se había unido a otras tantas y juntas arrojaban más agua que la ducha del baño, focalizándose exactamente en el centro del disco rígido de la computadora. Testigo privilegiado de la desaparición del pasado. Y del presente. El saxofón y algunas partituras todavía estaban a salvo. Tomé el instrumento sin saber bien por qué y para qué.
Observé el retrato por última vez. Esa tarde, todo era sol, mar y arena. Su sonrisa, alegre. Jamás volvería a verla sonreír de ese modo.
Grité. Corrí. Intenté huir.
La misma calle donde el niño que supe ser, se divertía con otros niños que ya no eran tales, no existía. Un río ahogaba a Chicha, la perra, y el auto naufragaba como barco sin brújula. Troncos, ropas y objetos variados, como un inodoro, flotaban en la corriente.
De pronto, un grito salvador. Alguien desde las alturas me ofrecía una alternativa. Nadé con esfuerzo, dominado por una desconocida necesidad de aferrarme a la existencia. Cuando llegué al sitio, hacía rato que los perros ya no emitían sonido alguno. Subí al techo y desde allí observamos la escenografía. Estaba vivo y exultante, el futuro era incierto.
2010-02-26
Comentarios :
Facundo (2010-02-25): Matías, un cruento relato que vivimos ayer en varios lugar de nuestro Partido de La Costa con la crecida del mar y de la Ría de Ajó.
Me gustó, seguí escribiendo.
Un abrazo
Esteban Wonders (2010-02-26): gran ilustración de la realidad y da desesperación cuando el agua se lleva tu vida. excelente.
Profesor Jirafales (2010-02-26): Mati, olvidá todas las frases hechas que aprendiste en periodismo.
Fijate: "Antes de arribar a mi hogar... (¿la gente arriba al hogar o llega a la casa?)... cayó la primer gota, miles de ellas, detrás".
Podés buscar la precisión descriptiva, la extrañeza, la sorpresa, etc., no te resignes al lugar común. Laburá cada frase. Reescribílas buscando un tono.
Y seguí escribiendo.
Un abrazo.
Walter (2010-02-26): Muy bueno la verdad! lastima el comentario del prefesor jirafales pero bueno pelotudos hay en todos lados
celeste (2010-02-26): me gusto mucho! me mato el profesor jirafales! quien es por dios?? bueno ni hablar que tenes q seguir escribiendo y seguir enviandonos por mail estos cuentos que estan buenos buenos!! BESOTES! y cuando seas famoso saludame!! ja!
Matías Gago (2010-02-26): Gracias a todos por dejar sus comentarios. No ataquen al Profesor Jirafales, su crítica me sirve para seguir aprendiendo y mejorando. Además seguramente es alguien a quien aprecio mucho y su opinión me importa. Su seudónimo genera magnetismo... La polémica y el debate son siempre saludables. Saludos para todos.
Sandra Formigo (2010-02-26): Muy bueno lo que escribiste Matu! Me encantó! No pares hasta tener tus propios libros porque se nota que te gusta escribir y lográs algo que me parece elemental y es transmitir las emociones que vive cierto personaje y agilizar la imaginación del lector al punto de encontrarte viviendo la situaciòn descripta! Te felicito!! Y de verdad espero pronto estar leyendo tu libro!! Saludos!!!
Padrino George (2010-02-27): Reflejás ilustradamente circunstancias que seguramente algunos de tus lectores hemos vivido. Muy buena tu respuesta a las críticas de quienes te quieren de verdad. Como ya te lo dije otras veces: ADELANTE, EL CAMINO SERÁ CADA VEZ MÁS APASIONANTE!!!
mama Elsa (2010-03-03): Vos sabes Matias que todo lo que te da felicidad a mi me hace sentir bien y siempre te voy apoyar, dale para adelante segui escribiendo, algun dia yo tambien escribire algo.jaja