Comenzó a dudar. ¿Debía en ese momento dedicarse al fin de la obra utilizando la experiencia vivida como fuente de inspiración? ¿Por qué no acostarse, dormir y convencerse de que todo era parte de una pesadilla? Si esto último fuera cierto se despertaría al día siguiente y seguiría estando en su místico santuario bajo la protección del campo magnético. Sonreiría un buen rato y luego lamentaría las valiosas horas de trabajo perdidas. Se decidió, entonces, por una recorrida nocturna en bares y bodegones con el fin de divertirse un poco hasta emborracharse. Regresaría cuando los obesos estuvieran durmiendo para, finalmente, enfrentarse a su karma.
El hombre se dirigió a su pequeña habitación. Ahí tomó la billetera, el sobretodo y salió. En el pasillo se encontró con los herederos de su nuevo vecino. Primero se topó con el mellizo varón que entraba al edificio corriendo con dos amplificadores Marshall MG50DFX a cuestas. El niño tenía doce años pero parecía un adulto de inmensas proporciones - era más alto que el escritory más obeso que su padre – y lucía, además, barba. El niño-hombre chocó al indefenso y sorprendido escritor quien no pudo evitar impactar contra la pared y caer de rodillas como alguien que acepta sus pecados rogando por clemencia. Antes de que lograra incorporarse percibió que una inmensidad se detenía frente a él.
-¡Al fin encuentro al hombre que cumplió uno de mis sueños! Aquí se halla el caballero que se ha arrodillado ante la presencia de su doncella ¡Ja, ja, ja! Pero pónganse de pie buen hombre, soy la diva y estrella del mañana pero aún no tengo ese tipo de pretensiones… Simplemente busco que lo que todas las mujeres: querer y ser querida o mejor dicho: ¡Amor!... Los hombres deberían saber que lo único que deseamos es ser amadas aunque si el hombre tiene auto, mucho mejor, ja, ja, ja. ¿Sabe un secreto? Heredé el humor de mi padre… Ahora bien, le pido, ruego y suplico en nombre de mi honorable familia, que disculpe a mi hermano. Es decididamente torpe, pero bueno y apasionado. La música nos iguala ¿sabe? ambos sentimos pasión por ella. El arte nos moviliza, nos mantiene vivos y jóvenes. Es más, me atrevería a decir que si no fuera por la música y por nuestro parecido físico – acaso usted no lo sabe pero somos mellizos y yo soy la mayorcita ¿vio? – nadie diría que somos hermanos. Le pido, ruego y suplico disculpas ya que aún no me he presentado formalmente ante usted: me llamo Clota Inés Campanelli. Observo que a usted le llama la atención mi apellido y seguramente lo vincula a Ricardo Campanelli. Pues si, efectivamente soy la hija de Ricardo Campanelli, así es, el del comercial Campenelli Society. Pero si hay un padre, también hay una madre ¿sabe? y ella es Bety Campanelli. Mi madre es una mujer de fuerte carácter y gran corazón aunque se esfuerce en demostrar todo lo contrario. No me canso de decirle que el problema que tenemos los Campanelli en su conjunto, como familia, es la carencia absoluta de diálogo. Espero de todo corazón que en su familia no suceda lo mismo. Todos debemos expresar nuestros más sinceros y profundos sentimientos, deseos y anhelos para que toda la sociedad en su conjunto sea mejor, ¿me entiende? En fin, ella es una mujer chapada a la antigua ¿vio?, mujer de pocas palabras pero de firme convicciones ¿sabe? Mi hermanito, el muchacho que lo golpeó involuntariamente – aunque convengamos que usted debió abrirse paso o en su defecto intentar ayudarlo a cargar los equipos… pero mejor obviemos este ítem – se llama Iván, Ivancito para todos. Es un gran artista, sin temor a equivocarme…Como le decía, él es igual a mi madre, ambos callan todo. Guardan, guardan, guardan y cuando explotan… ¡Ay mamita mía cuando explotan! Le recomiendo no estar presente cuando chocan esos mundos. ¿Se golpeó mucho, le duele? Podríamos ir a su departamento y sanar las heridas, soy una gran enfermera y mejor compañía aún. Y ahora que lo observo con detenimiento descubro que usted es muy guapo… ¿Está en pareja? Quizás algún día podría invitarme a beber una taza de café y charlar sobre música. Es más si usted así lo desea podríamos ir con Ivancito y zapar algo ¿vio? Pero que mal pensado es usted ¡Ja, ja, ja! era chiste no se lo tome tan en serio buen hombre… Usted se llama… Bien, como le decía, si usted está de acuerdo podemos hacer una especie de concierto en su departamento para que usted compruebe en persona nuestros dotes artísticos. Vaya que resultó ser un hombre callado y eso sin dudas beneficia y mucho a un hombre guapo. Sin dudas usted es un seductor… Si me dejo llevar por mi intuición femenina y por sus rasgos diría que usted se llama… Pero no me lo diga, no me lo diga, por favor. Sé que muere por decírmelo pero mantengamos el misterio. Ahí está otra vez, escúchela, escuche que firmeza, seguridad y convicción para decirle a su hija que vaya rápido a su casa. Ella piensa que su hija se detuvo a charlar con un extraño y no con alguien tan encantador como usted. Debo irme buen hombre, si usted continua aquí reteniéndome, mi madre volverá a enojarse y usted ni se imagina como es mi madre enojada. Debo irme, hasta pronto… Adiós Vicente. Usted es muy guapo…
El hombre permaneció inmóvil en el pasillo. Estuvo pensativo e indeciso algunos minutos hasta que decidió regresar a su departamento. Se dirigió hacia al baño y observó su rostro en el espejo. Tenía una herida arriba de su ceja derecha, la cual le costó bastante limpiar ya que era más extensa de lo que imaginaba.
Se sentía cansado y confundido. La niña-mujer había sido todavía más abrumadora que su padre. Además lo inquietaba el hecho de que ella supiera su nombre ¿Sería la niña-mujer una seguidora de su obra? Luego recordó el topetazo que le había propiciado el niño-hombre y se angustió. Los visitantes lo habían avasallado y lo tenían cercado. Creyó oportuno continuar con sus escritos. Se sentó frente a la máquina de escribir sin quitarse el sobretodo.
“El letrero funcionaba perfectamente y el bar ya estaba cerrado. Se sentó nuevamente en el sillón con la firme intención de utilizar su navaja si fuera necesario. Todo estuvo en silencio apenas un instante pero al conserje le parecieron siglos. El sonido del timbre lo angustió. Sin dudas las advertencias de la mujer habían sido ciertas. Colocó nuevamente su mano en el bolsillo para verificar que la navaja estuviera allí. De pronto, la puerta se abrió y los…”
Quería seguir escribiendo pero la prenda le molestaba. Se la quitó y hurgó el bolsillo derecho para sacar la billetera y guardarla. Sin embargo, descubrió que ambos bolsillos estaban vacíos. Tomó el sobretodo y desesperadamente lo dio vuelta de arriba hacia abajo pero con nulos resultados. Comprendió que la niña-mujer era veloz no solo con su lengua sino también con sus manos. Comprendió, entonces, que sus enemigos eran seres muy peligrosos. Más de lo que intuía.
El escritor creyó oportuno beber un trago para pensar fríamente y luego si, actuaren consecuencia.
(continuará…)
2010-06-04
Comentarios :
Padrino George (2010-06-04): Muy bueno, esperemos la continuación...