-Despierte señor José. Al mundo le hacen faltan soñadores. La casa lo espera…
Con esas palabras el gnomo intervenía en los sueños de José. Así todas las noches. En un principio, el hombre sintió temor. Recordaba nítidamente a la criatura pero la imagen de la casa era borrosa e inexplicablemente ese difuso recuerdo lo aterraba. Sin embargo, las noches fueron sucediéndose y la imagen onírica de la casa se desvaneció dejando de formar parte de sus sueños. No así el gnomo, quien irrumpía con hermosas imágenes de un pasado lejano y maravilloso.
José lentamente comenzó a relajarse y disfrutar de aquello. Estaba ansioso, deseando que llegara ese momento sublime donde lo cotidiano dejaba de ser relevante y lo único importante era imaginar. Ese era su único secreto, el cual no podía ni debía compartir con nadie.
Una noche se despertó sudando. El gnomo había estado ausente durante el sueño y todo había sido demasiado real esa noche. No se preocupó y esperó por la siguiente noche. La criatura volvió a ausentarse aquella noche y también las noches que siguieron. En vano, intentó dormir con el sol en las calles.
El hombre se deprimió ¿Por qué el gnomo se había ido? Siempre había creído que los gnomos eran seres malignos pero aquel, el de sus sueños, le había devuelto la fe ¿Por qué se había marchado así, sin más? Seguramente algo le habría pasado. No lograba olvidar su sensual vocecita ¿Sería macho o hembra?
-Tuviste una pesadilla anoche, ¿verdad? – le dijo su esposa mientras ambos desayunaban.
-¿Perdón? – respondió José intentando disimular el asunto. Se sentía confundido.
-¿No te acordas?… Siempre tan olvidadizo vos – insistió ella.
-No entiendo a que te referís.
-Anoche me asustaste.
-¿Qué pasó?
-De pronto me desperté con tus gritos. Hablabas con un gnomo, le pedías que vuelva, le preguntabas por una casa. Querías saber si era macho o hembra. Eso me causó gracia pero después me preocupe…
-No hay nada por qué preocuparse, que tengas un buen día. Adiós.
José se levantó de la mesa y salió hacia el centro para aceptar aquel otro empleo que había desechado oportunamente. La noche anterior el gnomo había intervenido fugazmente.
-La casa está lejos y sigue esperándote. Debes ser vanidoso para llegar hasta ahí. Volveré cuando estés listo...
José cambió sus hábitos. Trabajaba durante todo el día y por las noches regresaba a su casa anhelando dormir. Pero el gnomo seguía ausente y José sin dormir.
-Creo de deberíamos hablar – exigió su esposa durante la cena.
-Lo siento, estoy cansado, tal vez mañana.
-Estás enfermo. No dejas que te ayude, trabajas todo el día y por las noches no dormís ¿Qué te pasa?
-Lo lamento, pero no puedo explicarlo.
Ella se puso de pie y llorando se dirigió a la habitación que ambos compartían. Él permaneció en soledad y horas más tarde se recostó sobre el sofá. Y al fin, logró dormirse.
El gnomo reapareció en sus sueños y le ofreció una imagen nítida de la casa y de las zonas aledañas. Aquel sitio era lo más maravilloso que jamás había visto. Y ante aquella revelación José ya no sintió miedo, sino paz y amor.
Por la mañana José estaba exultante. Había llegado el momento de compartir el secreto con ella y juntos irían en busca de aquel sitio de ensueño donde vivirían felices. Se dirigió rápidamente a la cocina pero ella no estaba, sólo encontró un sobre amarillento arriba de la mesa. Notó en ese instante un pronunciado deterioro en la casa.
Dentro del sobre había una breve carta escrita por ella diciendo que se marchaba. Estaba fechada cincuenta años atrás.
Juntó todo el dinero ahorrado y se embarcó en un largo viaje hacia tierras distantes. El gnomo lo guiaba con sus apariciones nocturnas. Y así la imagen se hacía cada vez más cercana, más nítida.
Hasta que un día encontró la casa. La había hallado tal como la imaginaba. En ese momento comprendió la gravedad del asunto pero ya era tarde. Se sintió torpe e infeliz. Un auténtico estúpido.
Tocó timbre y observó las arrugas de su mano. Una anciana abrió la puerta. Ambos se miraron con detenimiento hasta que finalmente se reconocieron.
2010-06-25
Comentarios :
Daniel (2010-06-21): Elogiosa la gran producción de textos de Matías. Siempre buenos
Padrino George (2010-06-23): Muy bueno. Al considerar todo lo leído, has demostrando un gran desarrollo.
Europe. (2010-06-27): A LU CI NAN TE
Andrea (2010-06-28): Bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo!