El artista cuenta cómo nació su vínculo con la fotografía y qué significa en su vida.
Su primera máquina de tomar fotos fue una Taurus, que adquirió allá por el año 1981, un poco empujado por la curiosidad, cuando en el negocio de su padre comenzaron a llegar los productos importados, y cayó entonces en sus manos por primera vez una cámara fotográfica.
“Allá por el 81, en la época de lo importado, entraron las primeras cámaras al negocio de mi papá, y fue ahí entonces donde agarro la primera cámara: una Taurus uno, que todavía la tengo… es una camarita de plástico, que usaba un rollo que a veces sacaba blanco y negro y a veces color”, cuenta Diego Villón.
En ese entonces, los revelados a color había que hacerlos en Centroamérica, ya que en el país aún no había laboratorios que revalesen a color. En ese entonces, la fotografía y el cine eran sus principales distracciones: “Me gustaba la fotografía y también el cine. En esa época, era la época del Súper 8, donde las películas se veían con un proyector. Y mi viejo en el negocio alquilaba esos proyectores, y yo era el encargado de poner la película, de rebobinarla, y bueno, a veces, la luz de la lámpara, si se trababa un poco, se quemaba la película y se cortaba, y había que sacarla, hacer un empalme, entonces bueno como que fui tomando bastante contacto con todo eso”, recuerda.
Desde entonces, afirma Villón, “se fue haciendo”, a partir de indagar, experimentar, equivocarse y aprender.
A los 20 años se compró su primera cámara 35 milímetros, profesional, una Nikon. Aunque todavía por ese entonces todavía se seguía considerando un “aficionado”, decidió por aquel entonces tomar clases de fotografía e incorporar a sus conocimientos prácticos algo de teoría. Fue así como primero se topó con Liliana Troya, cuando la artista todavía dictaba clases de fotografía en el Centro de Artes y Oficios de Santa Teresita, y luego, con Oscar Galone, también en el Centro.
“Ahí es donde se formaliza la parte de redondear conocimiento”, asegura Villón, al tiempo que agrega que, “igualmente mi vínculo con la fotografía siempre estuvo marcado por lo autodidacta; un poco porque es mi espíritu así, de tratar de conocer, de ver libros, de buscar por internet, e ir analizando las imágenes, y bueno, de buscar cómo determinado artista había llegado a una imagen y demás… y bueno, a medida que empezás a adquirir conocimientos, que son como herramientas, te es más fácil hacer esas interpretaciones”.
Será por ese espíritu del que habla, que lo llevó desde el inicio a experimentar con la fotografía las múltiples posibilidades que se le abrían a su ojo espectador, que su vínculo con la cámara lo estableció siempre desde comomedio de expresión.
“Cuando decido abrir el estudio, los primeros años fueron bastante difíciles, de hecho casi a mitad del segundo año, cuando ya se me estaba por vencer el contrato, mi idea era cancelarlo definitivamente, porque realmente el estudio como tal no me estaba dando los frutos necesarios para mantenerlo abierto, justamente porque yo tenía la convicción de que no yo quería hacer fotografía social, yo me mantenía firme en hacer lo que yo quería, que era la fotografía artística, creativa, y bueno el costo era realmente alto, de hecho yo solventaba el estudio con otro trabajo que tenía, así que ese año, si no hubiera conocido a mi actual socia, Gabriela, no sé honestamente si el estudio permanecería abierto”, dice.
En efecto, ese año Villón conoce a quien sería luego su socia comercial, la diseñadora gráfica María Gabriela, con quien entonces decide fusionar arte y montar conjuntamente, un estudio de diseño audiovisual.
Ese será el año también de despegue artístico, ya que comienza entonces a exponer sus trabajos al público de La Costa.En efecto, en el año 2005 Diego Villón, realiza su primera muestra de fotografías: Varieté, donde reúne diversos trabajos realizados en los últimos años.
“Básicamente expuse paisajes, fotografías en blanco y negro, desnudos, tormentas, macros… en realidad muchos géneros de fotografías, por eso también le puse Varieté a la muestra, porque era una gran diversidad de temas…”, cuenta.
A Varieté le siguieron luego dos exposiciones más, en el año 2006 y en el 2007, donde ya sí, comenzó a exponer en series, y trabajos todos con una previa elaboración conceptual y artística. Fue entonces cuando comienza asimismo a consolidarse como fotógrafo profesional en nuestro Partido.
En el 2009 expuso en la Biblioteca Alfonsina Storni, en ocasión de la realización de un concurso de Fotografía, donde conjuntamente con Liliana Troya, su antigua maestra, ofició de jurado, y participa además en la III edición de Arte en el Bosque, en Costa del Este, con una serie de trabajos sobre tormentas.
En toda su trayectoria Villón ha trabajado sobre diversos temas, entre los que se destacan, el anteriormente mencionado sobre tormentas eléctricas, comunidades aborígenes, aljibes, y tantos otros. Actualmente entre sus proyectos está el de trabajar con escuelas rurales de General Lavalle. “Yo estudié en Lavalle, y por eso siento que Lavalle me dio mucho, en mi formación digo, por eso es como que quiero devolver algo de todo eso que me dio”, dice, y en ese decir, deja entonces entrever algunos sentidos que se entrecruzan y lo movilizan al momento de tomar su cámara fotográfica y salir al mundo para retratarlo.
“Yo quiero compartir imágenes. Las cosas que yo veo compartirlas con la gente, cosas que por ahí no están tan visibles, y que yo las veo y quiero compartirlas”, concluye.
2010-06-27
Comentarios :
Andrea (2010-06-27): Hermosas fotografías las de este artista costero... Me pregunto cuándo volveremos a ver alguna muestra de él? Hay fecha ya!?